Lecciones de un icono para el megalitismo español
La celebración del solsticio de invierno en Stonehenge se ha convertido en un icono global de cómo una sociedad contemporánea puede seguir vinculada a un monumento prehistórico, mientras que en España apenas se aprovecha el enorme potencial simbólico y científico de megalitos igual o más antiguos. Las redes han acrecentado y empujado esta celebración junto con diversas series de ficción y documentales.
El solsticio de invierno en Stonehenge hoy
Cada 21 de diciembre, miles de personas se reúnen antes del amanecer en Stonehenge para ver salir el sol alineado con el eje principal del monumento, en un evento que combina espiritualidad, turismo y divulgación científica. En el solsticio de invierno de 2025, se calcularon alrededor de 8.500 asistentes presenciales, además de cientos de miles de personas siguiendo la retransmisión en directo organizada por English Heritage. La entidad gestora ofrece acceso controlado, programación especial, visitas guiadas y contenidos educativos que explican el sentido astronómico del conjunto, diseñado para enmarcar el amanecer del solsticio de verano y la puesta del sol en el solsticio de invierno. El resultado es que Stonehenge se percibe internacionalmente como un símbolo de identidad, ciencia y paisaje cultural vivo, y no solo como una “ruina antigua”.
Foto de entrada: Captura del directo de uno de los usuarios de TikTok (UK) que siguió todo el evento.
Stonehenge y los megalitos españoles: ¿qué comparamos?
Stonehenge, construido en su fase de grandes piedras en torno al 2500 a.C., alinea sus trilitos y la Heel Stone con los extremos del recorrido anual del sol, funcionando como un observatorio simbólico del ciclo solar. Sin embargo, en la Península Ibérica existen monumentos que lo igualan o superan en antigüedad, monumentalidad y sofisticación arquitectónica, como el Dolmen de Menga (Antequera), el Dolmen de Soto (Trigueros) o el Dolmen de Alberite (Villamartín).
En términos de tamaño, el Dolmen de Menga alcanza casi 30 metros de longitud, con ortostatos que rondan las 150–180 toneladas, superando en masa a las piedras más pesadas de Stonehenge. Además, su entrada está alineada con la Peña de los Enamorados, integrando paisaje natural, astronomía y mito local, una característica que la UNESCO reconoció al declararlo Patrimonio Mundial en 2016.
Menga, Trigueros, Alberite: más antiguos, igual de relevantes
El Dolmen de Alberite, en Cádiz, ha proporcionado dataciones en torno al IV milenio a.C., situándolo entre los monumentos megalíticos más antiguos de Europa occidental y anterior a las grandes fases de Stonehenge. En Huelva, el Dolmen de Soto destaca por su largo corredor de más de 20 metros, su compleja iconografía de grabados y pinturas, y su precisa orientación solar, configurando un espacio ritual de una calidad de conservación excepcional.
Pese a ello, la proyección internacional y el conocimiento social que se tiene de estos monumentos ibéricos sigue siendo muy inferior al del círculo de Salisbury, incluso cuando la ciencia demuestra que son hitos anteriores y técnicamente más complejos en muchos aspectos.
¿Y en España? Una celebración que despierta tímidamente
Aunque lejos de las multitudes de Stonehenge, en España cada vez más personas acuden a los grandes megalitos para presenciar este fenómeno, impulsadas por programas culturales específicos que intentan rescatar su memoria astronómica. Un ejemplo notable es el propio Dolmen de Soto, donde cada año se organizan visitas guiadas al amanecer para observar cómo el primer rayo de sol recorre la galería hasta iluminar la cámara y sus grabados, un espectáculo de precisión neolítica que sobrecoge a los pocos afortunados que consiguen plaza.
De igual modo, en los Dólmenes de Antequera, se organizan las «Celebraciones del Sol», permitiendo la entrada controlada al tholos de El Romeral durante el mediodía del solsticio de invierno, momento en que la luz solar penetra hasta el fondo de su cámara.
https://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologicodolmenesdeantequera/actividades
También en el Dolmen de la Pastora (Valencina de la Concepción), cuya inusual orientación permite ver eventos solares específicos, se congregan visitantes para reconectar con el ciclo solar. Sin embargo, estos eventos siguen siendo citas minoritarias y de aforo muy restringido, careciendo de la dimensión de festival cultural masivo que caracteriza al caso británico.
En muchas ocasiones, sin celebraciones, sin promoción, los propios historiadores o interesados se acercan para disfrutar de este fenómeno. Un ejemplo es la promoción que @TrizBangTheory hace de nuestro patrimonio y de la historia, relacionándolo con la Astronomía y la Astrofísica.
❄️☀️ Solsticio de Invierno ☀️❄️
aGRADECIentos a The Triz Bang Theory
DOLMEN DE LA CABAÑA
Sargentes de Lora (Burgos)
https://www.youtube.com/watch?v=m-iPfetrfiI
@TrizBangTheory
Conservación y (escasa) explotación cultural en España
La gestión de Stonehenge combina conservación estricta, control de accesos, interpretación rigurosa y una estrategia clara de comunicación global. En España, aunque existen esfuerzos notables en lugares como Antequera, la regla general sigue siendo una infrautilización del patrimonio megalítico: muchos sitios carecen de señalización adecuada, recursos didácticos estables o programas de difusión ambiciosos. El contraste entre la visibilidad mundial de Stonehenge y la relativa «invisibilidad» popular de Menga, Alberite o Soto subraya que el problema no es la falta de patrimonio -que nos sobra-, sino la ausencia de una estrategia de puesta en valor a la altura de su inmensa importancia histórica.

