Civilización Atlántica
Desde la Península Ibérica hasta Irlanda y las islas británicas, miles de monumentos megalíticos comparten formas, orientaciones y significados simbólicos sorprendentemente similares. ¿Conexión o coincidencia?
La civilización atlántica surge como una hipótesis destinada a explicar estas conexiones, todavía objeto de debate científico y análisis interdisciplinar.El verdadero enigma no es la existencia de megalitos, o como pudieron construirse, sino la red cultural que pudo hacerlos posibles.
El megalitismo atlántico
Entre el VI y el III milenio a.C., comunidades agrícolas europeas levantaron monumentos de piedra destinados principalmente a funciones funerarias y rituales.
La mayor concentración aparece en la fachada atlántica europea, donde dólmenes, menhires y crómlech presentan coherencias formales y simbólicas notables. Estas similitudes sugieren la posible existencia de tradiciones compartidas o contactos culturales entre comunidades costeras
Coincidencia o conexión
Las similitudes entre monumentos atlánticos incluyen orientaciones solares, arquitecturas de corredor y patrones simbólicos comparables.
Algunos investigadores proponen difusión cultural mediante navegación costera, mientras otros defienden desarrollos paralelos asociados a cambios sociales del Neolítico. El consenso actual considera probable la circulación de ideas y contactos regionales, aunque no existen evidencias de una organización política común.
El nexo del Océano Atlántico
Lejos de actuar como barrera, el océano pudo funcionar como vía de comunicación y eje entre comunidades prehistóricas.
La navegación costera (cabotaje) habría favorecido intercambios simbólicos y tecnológicos que contribuyeron a la difusión de ideas arquitectónicas y rituales.
Intercambio cultural
Transmisión técnica
Movilidad humana
Paisaje ritual

El reto de los datos globales
Durante décadas el estudio del megalitismo se ha desarrollado mediante investigaciones regionales aisladas. Hoy, herramientas como GIS, bases de datos abiertas, la IA y análisis digital permiten comparar miles de monumentos simultáneamente.
La aplicación de inteligencia artificial comienza a revelar patrones espaciales y culturales antes invisibles, impulsando nuevas formas de investigación colaborativa como MegAtlas.
Hipótesis de la Civilización Atlántica
Algunos investigadores utilizan el término “civilización atlántica” para describir una posible red cultural compartida entre comunidades neolíticas del occidente europeo. Bajo esta interpretación, la monumentalidad megalítica reflejaría una cosmovisión común expresada mediante arquitectura, ritual funerario y relación simbólica con el paisaje. Esta propuesta no implica la existencia de un estado o imperio, sino una tradición cultural extendida cuya naturaleza continúa siendo objeto de investigación.
La Atlántida
El relato de la Atlántida descrito por Platón pertenece al ámbito filosófico y simbólico de la Antigüedad clásica, no a la arqueología prehistórica.
Algunas teorías modernas, como la propuesta por Ulf Erlingsson, vinculan el mito de la Atlántida con alguna manifestación del megalitismo atlántico, como la cultura de Newgrange en Irlanda, influenciadas por eventos como la inundación de Doggerland —aunque estas interpretaciones se consideran poco sólidas y carentes de respaldo cronológico o arqueológico concluyente.
La actualidad
Algunas teorías contemporáneas han intentado vincular el mito de la Atléntida con paisajes desaparecidos o culturas megalíticas atlánticas. Sin embargo, estas propuestas carecen de respaldo arqueológico concluyente y se consideran hipótesis especulativas dentro del debate académico.
Actuales investigadores, ligan el megalitismo atlántico a una civilización atlantica propia, no mitologica y con una entidad única.


El futuro…
El estudio del megalitismo atlántico permite comprender uno de los primeros procesos de conexión cultural europea. Estos monumentos revelan cómo comunidades separadas por grandes distancias compartieron ideas, símbolos y formas de relación con el territorio mucho antes del surgimiento de las civilizaciones históricas.
La integración de investigación científica, tecnología y participación ciudadana abre hoy una nueva etapa para interpretar este legado milenario.
