El tholos de Montelirio (sector PP4‑Montelirio, Valencina de la Concepción–Castilleja de Guzmán, Sevilla) constituye uno de los complejos funerarios más singulares del III milenio a.C. en el suroeste de la Península Ibérica.
Este trabajo integra el estudio del arte y la plástica documentados en el monumento (pizarras pintadas, betilos y estela de arcilla, figurillas de marfil, montajes textiles y de cuentas) con datos bioarqueológicos, arqueométricos y cronológicos recientes, para evaluar el papel de Montelirio en las redes de intercambio y en la construcción de la desigualdad social durante el Calcolítico. Se analiza la procedencia de materias primas exóticas (marfil, ámbar, cinabrio) y su comparación con otros monumentos de Valencina (La Pastora, Matarrubilla) y con la tumba de la llamada “Señora del Marfil”.
Especial atención recibe la sobrerrepresentación femenina en la cámara principal y la asociación de las mujeres a atuendos altamente especializados, lo que permite discutir modelos de liderazgo ritual femenino y linajes de élite más que esquemas simplistas de “matriarcado”. Se propone que Montelirio cristaliza un cacicazgo complejo con fuerte ideologización de la ancestralidad y un control centralizado de redes de larga distancia.
1. Introducción
El mega‑sitio calcolítico de Valencina de la Concepción–Castilleja de Guzmán, con una extensión estimada en torno a 400–450 ha, se ha consolidado como uno de los principales referentes europeos para el estudio de los procesos de complejización social del III milenio a.C. En el sector PP4‑Montelirio, las excavaciones de salvamento han documentado más de cuarenta estructuras funerarias de tipologías diversas, tholoi, cistas, pequeños dólmenes de pizarra, enterramientos individuales y colectivos, que revelan una organización espacial altamente jerarquizada.
En este contexto, el tholos de Montelirio destaca por su arquitectura monumental, su compleja estratigrafía deposicional y, especialmente, por la excepcional conservación de un conjunto de arte y plástica que incluye lajas de pizarra pintadas, betilos y una estela de arcilla modelada, y figurillas zoomorfas y fitomorfas talladas en marfil. Los estudios bioarqueológicos sobre el sector PP4‑Montelirio han documentado una muestra humana amplia, con representación de ambos sexos y de distintas clases de edad, aunque la cámara principal del tholos muestra una llamativa concentración de individuos femeninos adultos.
La reciente identificación, mediante análisis de péptidos de amelogenina, del llamado “Señor del Marfil” de Valencina como mujer (la “Ivory Lady”) ha reabierto el debate sobre género, liderazgo y ritual en el Calcolítico del suroeste peninsular, así como sobre la posible articulación de linajes femeninos de élite. Montelirio ofrece un campo privilegiado para explorar estos procesos.
2. Metodología y materiales
2.1. Arquitectura y organización interna del tholos
El tholos de Montelirio es un monumento de grandes dimensiones dentro del conjunto de Valencina, con un corredor de varios metros de longitud que conecta con una cámara principal, de planta casi circular, y una cámara secundaria, ambas cubiertas mediante falsa cúpula de piedra y materiales perecederos. Los trabajos de “Arquitectura, estratigrafía y depósitos del Tholos de Montelirio” proporcionan una descripción detallada de la secuencia constructiva, los niveles de uso funerario y los episodios de sellado final, subrayando la complejidad de la deposición escalonada de cuerpos y ajuares.
La metodología de registro combina excavación estratigráfica en extensión, documentación tridimensional de la posición de huesos y objetos, análisis micromorfológicos de sedimentos y muestreos específicos para dataciones radiocarbónicas y estudios arqueométricos de pigmentos y materias primas.
2.2. Conjunto artefactual y ajuar
El artículo de Bueno Ramírez et al. sobre “El arte y la plástica en el tholos de Montelirio” constituye el eje central para la caracterización del conjunto artístico. Entre los principales grupos de materiales destacan:
- Lajas de pizarra decoradas con pintura roja, con motivos geométricos y oculados (“ojos‑sol”) aplicados sobre la superficie interna de la estructura.
- Una estela de arcilla modelada y cuatro betilos igualmente de arcilla, de formas estilizadas, interpretados como soportes anicónicos o antropomorfizados asociados a la zona de acceso a la cámara.
- Figurillas zoomorfas y fitomorfas talladas en marfil, de pequeño formato, con una manufactura técnicamente refinada y una clara dimensión simbólica.
- Ajuar de prestigio compuesto por láminas de oro cosidas a soportes orgánicos (atuendos), un conjunto excepcional de cuentas que configura complejos “beaded attires”, puntas de flecha de cristal de roca, dagas y otros objetos líticos, así como recipientes cerámicos.

El reciente estudio multi‑analítico publicado en Science Advances sobre los “beaded attires” de Montelirio ha permitido identificar la composición mineralógica de las cuentas, diferenciando materiales locales (rocas de la Zona de Ossa‑Morena) de materias primas alóctonas. Por su parte, los trabajos arqueométricos sobre cinabrio en contextos funerarios calcolíticos del sur de Iberia han caracterizado la procedencia de los pigmentos rojos utilizados en Montelirio y otros monumentos, vinculándolos con mineralizaciones específicas.

3. Análisis
3.1. Conexiones materiales: marfil, ámbar, cinabrio y redes de intercambio
Los análisis de procedencia del marfil de Valencina apuntan a la importación de colmillos de elefante africano, en línea con otros contextos calcolíticos del suroeste ibérico, lo que implica redes de larga distancia que conectan el bajo Guadalquivir con circuitos mediterráneos y quizá atlántico‑africanos. El hecho de que las figurillas de Montelirio estén talladas en marfil de alta calidad y que la “Ivory Lady” fuera enterrada con un colmillo completo de alrededor de dos kilos refuerza la hipótesis de un acceso restringido a estas materias primas dentro de una élite muy acotada.
El estudio de los atuendos de cuentas de Montelirio demuestra que, junto a litologías locales, se utilizaron materiales exóticos, entre ellos conchas marinas trabajadas, que habrían llegado a Valencina a través de redes que conectan el litoral atlántico y mediterráneo. Aunque el ámbar de Valencina se ha interpretado en otros trabajos como probable importación desde áreas centroeuropeas o del Báltico, en el caso concreto de Montelirio la información arqueométrica publicada subraya sobre todo el uso de recursos regionales y supra‑regionales, sin excluir la llegada de piezas singulares de mayor alcance.
Por su parte, la caracterización de cinabrio (HgS) en contextos funerarios calcolíticos del sur peninsular indica que parte de los pigmentos rojos podrían proceder de yacimientos como los de Almadén (Ciudad Real) u otras mineralizaciones meridionales, configurando otra red especializada de circulación de sustancias de alto valor simbólico y quizá tóxico‑ritual. La presencia intensiva de pigmento rojo en Montelirio, aplicado sobre suelos, paredes y huesos, lo posiciona en el extremo más “ideologizado” del espectro funerario regional.
La comparación con otros grandes monumentos de Valencina, como La Pastora o Matarrubilla, sugiere que aunque comparten el uso de materiales exóticos (marfil, rocas ornamentales, pigmentos), el grado de concentración de recursos y la espectacularidad de los atuendos de Montelirio son prácticamente únicos, lo que apunta a una facción de élite particularmente poderosa o a un momento de “pico” jerárquico en el sitio.
3.2. Plástica, iconografía y ritual: ¿estilo local o ideología importada?
El repertorio iconográfico de Montelirio —especialmente los motivos oculados u “ojos‑sol” sobre pizarra y la presencia de betilos y estela de arcilla— ha sido relacionado por Bueno Ramírez et al. con tradiciones de arte megalítico del occidente europeo, donde los ojos, las figuras esquemáticas y los soportes anicónicos juegan un papel central en la construcción de entidades protectoras o ancestrales. Sin embargo, la combinación específica de soporte (pizarra y arcilla), técnicas (pintura) y localización (espacios liminares y cámaras internas) apunta a una reelaboración local de ese repertorio más que a una mera copia de modelos “atlánticos”.
Las túnicas y mantos de cuentas, sujetas posiblemente sobre tejidos hoy desaparecidos, muestran un diseño extremadamente laborioso, con patrones repetitivos y simétricos que refuerzan la escenificación visual de los cuerpos en el interior de la cámara. La plástica de Montelirio, por tanto, no solo “decoraba” el espacio funerario, sino que construía una dramaturgia ritual donde el tránsito entre vida y muerte, interior y exterior, se mediaba a través de imágenes y vestimentas de alto impacto simbólico.
Comparado con La Pastora o Matarrubilla, donde el énfasis recae en la arquitectura del corredor y la monumentalidad externa, Montelirio desplaza el foco hacia el interior, transformando la cámara en un escenario densamente iconografiado y “vestido” de cuerpos ornamentados. Este viraje hacia una plástica interior y una teatralización del ajuar parece caracterizar un estilo local de Valencina, posiblemente asociado a una ideología específica de linaje y culto a los antepasados, más que a una simple adopción de modas externas.
3.3. Género, jerarquía y disposición corporal
Los datos bioarqueológicos disponibles indican que la cámara principal de Montelirio albergaba restos de unos veinte individuos, de los cuales al menos quince son mujeres, mientras que el resto corresponde a individuos de sexo indeterminado, debido al estado de conservación. La cámara secundaria también habría contenido dos mujeres asociadas a ajuares de cuentas y otros objetos de prestigio.
La asociación sistemática de las mujeres a los atuendos de cuentas más complejos, a la proximidad con elementos de plástica simbólica y, en algunos casos, a objetos metálicos y líticos de alto valor, cuestiona las interpretaciones tradicionales que asignaban el liderazgo político y ritual casi exclusivamente a varones. Sin embargo, la sobrerrepresentación femenina no implica necesariamente un “matriarcado” en sentido antropológico fuerte. Más bien parece señalar la existencia de un grupo restringido de mujeres, posiblemente sacerdotisas, especialistas rituales o miembros de un linaje femenino de élite, cuya muerte fue cuidadosamente escenificada en clave colectiva.
La comparación con la “Señora del Marfil”, cuya tumba individual reúne un ajuar extraordinario (colmillo de elefante africano, objetos de marfil, cerámica con residuos de vino y cannabis) y cuya determinación de sexo femenino se ha logrado mediante análisis de péptidos de amelogenina, refuerza este patrón: en Valencina, las posiciones funerarias de máxima centralidad y prestigio pueden estar ocupadas por mujeres. En Montelirio, la disposición de los cuerpos en torno a la cámara, el uso intensivo de pigmentos y la secuenciación de depósitos apuntan a un ritual complejo donde el grupo femenino actúa como núcleo ideológico del monumento, quizá como depositarias y mediadoras del poder ancestral.
4. Montelirio y la “Señora del Marfil”
Las dataciones radiocarbónicas calibradas disponibles para Montelirio y para la tumba de la “Señora del Marfil” sitúan ambos contextos dentro del “periodo pico” de Valencina, aproximadamente entre 2900 y 2650 a.C., con solapamientos cronológicos significativos. Los autores del estudio sobre los atuendos de cuentas proponen que Montelirio y la tumba de la Ivory Lady forman parte de un mismo horizonte de máxima concentración de riqueza, producción artesanal especializada y complejidad ritual en el sitio.
La cuestión clave es si estos contextos representan facciones rivales o expresiones complementarias de una misma dinastía o élite. La coincidencia en la utilización intensiva de marfil, cuentas, pigmentos y la elaboración extremadamente cuidadosa de los ritos de inhumación sugiere más bien un universo simbólico compartido, en el que Montelirio podría funcionar como panteón colectivo de un linaje que reivindica su conexión genealógica (real o construida) con la “Señora del Marfil”.
Algunos indicios apuntan a que Montelirio fue construido o reutilizado por grupos que reclamaban la memoria de la Ivory Lady como recurso ideológico, como sugiere el propio equipo de investigación al plantear que el tholos pudo acoger descendientes o seguidores de esa figura fundacional. En este escenario, la concentración de mujeres de alto estatus en Montelirio podría representar la formalización de un linaje femenino de élite, cuyos miembros articulan la transmisión de poder en clave ancestral.
Desde el punto de vista de la organización política, la movilización de recursos observada en ambos contextos (importación de marfil africano, acceso a cinabrio de larga distancia, artesanos especializados en cuentas y marfil, capacidad de organizar trabajos arquitectónicos monumentales) es coherente con un modelo de cacicazgo complejo o “proto‑estado” local, en el que una o varias casas de élite controlan redes de intercambio y capital simbólico. La coexistencia de tumbas individuales de altísimo prestigio (Ivory Lady) con panteones colectivos de élite (Montelirio) refleja estrategias complementarias de legitimación: individualización extrema del fundador/a y colectivización ritual de sus descendientes o seguidores.
5. Conclusiones
El tholos de Montelirio constituye un laboratorio privilegiado para analizar la intersección entre materiales exóticos, plástica ritual y jerarquías de género en el Calcolítico del suroeste peninsular. La combinación de marfil africano, pigmentos de cinabrio de larga distancia y complejos atuendos de cuentas indica la existencia de redes de intercambio altamente estructuradas, controladas por una élite con capacidad para concentrar recursos procedentes de ámbitos regionales y supra‑regionales.
Lejos de ser un mero “santuario”, Montelirio funciona como un dispositivo político‑ritual de primer orden, donde la iconografía oculada, los betilos de arcilla y las túnicas de cuentas escenifican la construcción de un linaje ancestral, probablemente articulado en torno a figuras femeninas de alto estatus. La comparación con la tumba de la “Señora del Marfil” refuerza la hipótesis de una continuidad ideológica y cronológica entre ambas, sugiriendo la existencia de una “dinastía femenina” o de mujeres nodales en la legitimación del poder.
En términos de complejidad social, la evidencia apunta a un cacicazgo complejo con rasgos incipientes de estatalidad: control centralizado de redes de intercambio, capacidad de organizar trabajo comunitario a gran escala y construcción de una ideología funeraria sofisticada que integra arquitectura, plástica, biografía de los cuerpos y memoria de larga duración. Cualquier interpretación futura sobre el origen de la desigualdad en el suroeste ibérico deberá incorporar de manera central el papel de Montelirio y de la “Señora del Marfil” como nodos fundamentales en la articulación de poder, género y ancestralidad.
Referencias bibliográficas
- Bueno Ramírez, P., de Balbín Behrmann, R., Barroso Bermejo, R. M., & Carrera Ramírez, F. (2018). El arte y la plástica en el tholos de Montelirio. En Montelirio (cap. 15).
- Fernández Flores, A., & Aycart Luengo, M. (eds.). (2015). Arquitectura, estratigrafía y depósitos del Tholos de Montelirio. En Montelirio.
- García Sanjuán, L., Schuhmacher, T. X., Wheatley, D., & otros. (2016). Bioarchaeological analysis at the Copper Age site of Valencina de la Concepción (Seville, Spain): The PP4‑Montelirio sector.
- García Sanjuán, L., et al. (s. f.). El sector PP4‑Montelirio del asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción.
- Murillo‑Barroso, M., Hunt Ortiz, M., et al. (2009). Pigmentos de sulfuro de mercurio (cinabrio) en contextos funerarios de época calcolítica en el sur de la península Ibérica.
- Science Advances team (2025). A multi‑analytical study of the Montelirio beaded attires. Science Advances.
- García Sanjuán, L., et al. (2023). Peptide analysis reveals truth of Seville’s “Ivory Lady”.
- CNN Science. (2025). Elaborate burial site of Ivory Lady and her descendants.
